Los caracteres de la escritura china como medio poético, de Ernest Fenollosa
En este ensayo, preciso y luminoso (a través de la introducción y traducción de Salvador Elizondo), Ernest Fenollosa analiza los caracteres chinos. Sus operación de valorar los signos en sí mismos desató en su momento–sin proponérselo– una pasión por lo visual que influyó en todas las vanguardias literarias de su tiempo, empezando por el imaginismo. Ezra Pound, principal promotor de Fenollosa, lo admiraba sin reservas. Más importante que la evaluación de si Fenollosa y Pound comprendieron bien la lengua china, es el efecto que tuvo sobre Occidente su percepción de la poesía.
El ideograma chino representa un concepto mediante su expresión pictórica sintética. Idea e imagen están relacionados y, lo que es más importante, no están limitados a una sola definición, sino que se proyectan en diferentes direcciones. No hay un significado único, sino múltiples radiaciones de sentido que se explican según el contexto.
Fenollosa declara aquí que la gramática occidental es engañosa, pues se basa en la lógica, y no en la realidad. La clásica división entre sujeto, verbo y complementos conlleva un error mental. Los elementos del universo no se presentan así, sino que actúan, es decir, están en movimiento, en constante alteración. De allí que la parte fundamental del lenguaje es el verbo. Éste indica la acción, presenta al sujeto y al objeto interrelacionados entre sí, expresa el cambio, la transformación que se produce. La lengua china, rica en verbos, es dinámica y más apropiada para referirse a los hechos: “Como la naturaleza, las palabras chinas están vivas y son plásticas, porque cosa y acción no están formalmente separadas”.
Con esta visión moderna, Fenollosa percibe en el mundo campos que se afectan unos a otros, líneas que atraviesan el espacio: “Toda verdad tiene que ser expresada por medio de oraciones porque toda verdad es la transferencia de la fuerza”. Los ideogramas cumplen esta función. Concentran en su imagen la energía necesaria para exponer la riqueza del mundo. Esto los acerca a la poesía más que a cualquier otra forma de escritura.
Por otro lado, en la lengua china no hay adjetivos. Para indicar una cualidad, el brillo por ejemplo, no existe una palabra determinada, sino que se unen dos elementos que lo poseen en grado máximo. Así, se dice “el sol y la luna de la taza”, en lugar de “el brillo de la taza” o “la taza brillante”. Y se escribe: “taza sol-luna”. Frases como ésta tienen muchas resonancias y una sencillez que permite libertad de interpretación. Así, las oraciones se cargan de potencia, y las sugerencias disparan el pensamiento poético. [Ernest Fenollosa, Los caracteres de la escritura china como medio poético (trad. Salvador Elizondo), México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2007].
| Para saber más sobre Ernest Fenollosa |
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Ernest Francisco Fenollosa (Estados Unidos, 1853-1908) nació de padre catalán y madre india. Creció en el mundo de la música y el arte. Estudió filosofía y sociología en la Universidad de Harvard y en 1878 migró a Tokio para dar clases en la Universidad Imperial, invitado por su maestro, el orientalista y zoólogo Edward Sylvester Morse. Fenollosa quedó impactado por la grandeza y la belleza de la cultura japonesa, y a partir de ese momento se involucró con la promoción y el fomento de las tradiciones culturales de ese país. Se avocó a la revaloración del arte clásico en Japón y, bajo su supervisión, se construyó el Museo Imperial de Bellas Artes y la Escuela de Bellas Artes en Tokio. Formó una gran colección de piezas de arte, dominó el idioma japonés y mandarín, y además, fue comisionado por el gobierno de Japón para difundir las tradiciones nacionales en los Estados Unidos, donde tradujo diversas obras orientales y escribió textos en que reflejó su pasión por esta cultura, como The masters of Ukioye: a complete historical description of Japanese paintings and color prints of the genre school (1896) o Epochs of Chinese and Japanese art (publicado en 1912). Entre 1890 y 1896, fue director de Arte Oriental en el Museo de Bellas Artes de Boston. Fenollosa es considerado como el precursor de la historia moderna del arte japonés. |
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