¿Solo o sólo? ¿La Real Academia Española o la Academia Mexicana de la Lengua? (continuación)
III. El contexto elimina la ambigüedad
El documento remitido por la RAE anota:

Se da, además, la circunstancia de que los enunciados en los que este riesgo de anfibología es real son escasos y bastante rebuscados. En la mayoría de las ocasiones se desambiguan sin problemas por el contexto o haciendo uso de diversos recursos, como la puntuación (en el ejemplo que se aducía en la Ortografía de 1959-74, la ambigüedad desaparece puntuando bien el enunciado: Los niños eligieron a su gusto: estos, pasteles; aquellos, bombones), el empleo de alternativas (solamente, únicamente, en el caso del solo adverbial) o simplemente utilizando el orden natural de los elementos de la oración en español (resulta antinatural y rebuscado el ejemplo de enunciado ambiguo de la OLE99: Dijo que ésta mañana vendrá –frente a Dijo que esta mañana vendrá- puesto que la manera natural de expresar el primer enunciado sería Dijo que esta vendrá mañana o Dijo que mañana vendrá esta).
Consideraciones de la Comisión de Consultas de la AML:
1. En efecto, en la mayoría de los casos, el contexto o la puntuación permiten eliminar la ambigüedad y las anfibologías, así como precisar el significado de buena parte de las palabras de la lengua. Sin embargo, bajo este argumento podrían omitirse los acentos también de los monosílabos y, prácticamente, de todas las palabras homófonas de la lengua española, pues el contexto permite a los hablantes distinguir el significado de, por ejemplo, el artículo y él pronombre personal; tu posesivo y tú pronombre personal: el hombre está corriendo, el está corriendo; tu casa es grande, tu eres grande.
2. En cuanto al orden natural de las lenguas, debe recordarse que los hablantes tienen la posibilidad de emplear distintas colocaciones de las palabras en la oración, según la intención comunicativa. De modo que, pese a considerar ciertos ejemplos antinaturales y rebuscados, lo cierto es que son una posibilidad de la lengua española.
3. Por otra parte, cabe recordar que a formas distintas les corresponden significados distintos. Si bien las formas sólo, solamente y únicamente pueden resultar equivalentes en ciertos contextos, la diferencia entre ellas puede encontrarse en la semántica, la pragmática, por mencionar algunos aspectos, y sus usos pueden estar determinados por factores estilísticos, sociales, dialectales, etcétera. El propio Diccionario de la lengua española proporciona las siguientes definiciones: solo2 o sólo. 1. adv. m. Únicamente, solamente; solamente. 1. adv. m. De un solo modo, en una sola cosa, o sin otra cosa; únicamente. 1. adv. m. Sola o precisamente.
Por lo tanto, si bien el contexto sirve en ocasiones para eliminar la ambigüedad no es un argumento sólido para eliminar el uso de diacríticos. De ser así, podrían eliminarse otros acentos diacríticos. Por otra parte, la variación en el orden de las palabras y el amplio inventario de posibilidades léxicas enriquecen la lengua y potencian su versatilidad expresiva.
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IV. Mantener el diacrítico es una cuestión de tradición e inercia
El documento remitido por la RAE apunta:
Así pues, la resistencia a prescindir de la tilde en el solo adverbial y en los pronombres demostrativos responde más a una cuestión de tradición e inercia que a una verdadera necesidad de los que escriben español.
Consideraciones de la Comisión de Consultas de la AML:
1. Conviene hacer patente, como se menciona en la Ortografía de la lengua española, que muchos son los críticos que acuden a las Academias «con mejor intención que acierto, pidiendo u ofreciendo radicales soluciones a los problemas ortográficos o cebándose con fáciles diatribas en el sistema establecido. Entre estas personas bienintencionadas ni siquiera han faltado académicos que hayan presentado propuestas simplificadoras en los congresos de la Asociación de Academias. A todos estos entusiastas, debería recordárseles que ya Nebrija, su más antiguo e ilustre predecesor, quien recuperó para nuestra lengua el principio de Quintiliano, según el cual se debe escribir como se pronuncia, no olvidó en ningún caso que el propio calagurritano había hecho una salvedad: nisi quod consuetudo obtinuerit, y advirtió que “en aquello que es como ley consentida por todos es cosa dura hacer novedad”».
2. Los juicios que regulan hoy el uso de la ortografía del español responden a diversos aspectos etimológicos, de pronunciación, de uso, entre otros, y han sido adoptados por consenso implícito entre los miembros de la comunidad hispanohablante, de modo que responden a una cuestión de tradición.
En conclusión, la tradición ha sido el criterio básico para la formulación y establecimiento de las reglas ortográficas.
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V. En las obras académicas se escriben sin tilde estas palabras
El documento remitido por la RAE anota:
Postular la opción contraria, la de tildar siempre de forma sistemática el solo adverbial y los pronombres demostrativos, resultaría una vuelta atrás difícil de justificar, ya que en las obras académicas se escriben sistemáticamente sin tilde estas palabras desde hace ya mucho tiempo.
Consideraciones de la Comisión de Consultas de la AML:
1. Es falsa la afirmación de que en las obras académicas se escriben sistemáticamente sin tilde estas palabras desde hace ya mucho tiempo. Muestra de la vigencia del uso de la tilde diacrítica en sólo y los demostrativos sustantivos son las ediciones conmemorativas del IV centenario de Don Quijote de la Mancha y del 40 aniversario de Cien años de soledad, ambas publicadas por la Asociación de Academias de la Lengua Española, en el 2004 y el 2007, respectivamente, en las que se encuentran, entre otros, los ejemplos siguientes:
Mario Vargas Llosa, en su texto “Una novela para el siglo xxi”, escribe: «de los caballeros andantes, que recorrían el mundo socorriendo a los débiles, desfaciendo tuertos y haciendo reinar una justicia para los seres del común que de otro modo éstos jamás alcanzarían» (pág. xiii).
Francisco Ayala, en “La invención del ‘Quijote’”, apunta: «No sólo don Quijote y Sancho, sino todas las grandes figuras producidas por la poesía –y, junto a ellas otras ficciones efímeras, fruto de artes menores–, gozan de semejante sustantividad» (pág. xxix).
Claudio Guillén, en “Algunas literariedades de Cien años de soledad”, anota: «La aventura tiene lugar ahora mismo, y llegado a ese punto el lector sólo conoce lo acontecido con anterioridad, que es un fragmento del conjunto por conocer» (pág. ci).
El uso de tilde diacrítica de los ejemplos citados no se justifica en términos de anfibología, sino de tradición ortográfica. Y son muestra de que no todas las obras de la RAE tienen como uso sistemático la supresión de ella.
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VI. Argumentos para la supresión de la tilde basados en autoridades
El documento remitido por la RAE sostiene:
Además, esta solución ha sido ya defendida y aplicada en su escritura por muchos autores y ortógrafos. A modo de ejemplo citaremos lo que a propósito de solo dice Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua: «En realidad, la ambigüedad no tiene por qué presentarse nunca, porque el contexto la resuelve en cada caso de la misma manera que resuelve habitualmente las restantes ambigüedades posibles del habla. Por consiguiente, al ser potestativo el uso de la tilde en el adverbio solo, lo más recomendable es atenerse a la norma general de no ponerla». Y uno de los autores que más ha escrito sobre ortografía del español, Martínez de Sousa, también defiende la supresión definitiva como la solución más adecuada.
Consideraciones de la Comisión de Consultas de la AML:
1. El uso de tilde diacrítica en los pronombres demostrativos y la palabra solo no puede justificarse a partir de dos autoridades en el tema de ortografía, pues existen varios académicos, escritores, lingüistas, intelectuales destacados, etcétera, que mantienen su uso y que pueden considerarse igualmente acreditados.
2. En cuanto a la consideración de Manuel Seco en torno a que el contexto resuelve las ambigüedades, remitimos al apartado III (supra).
3. Consideramos que los argumentos para la conservación o supresión de la tilde diacrítica en los pronombres demostrativos y la palabra solo deben darse en torno al uso y funcionamiento de la lengua española.
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Otras consideraciones de la Comisión de Consultas de la AML:
Mantener las irregularidades en la lengua, en este caso la acentuación de los demostrativos sustantivos y el adverbio sólo da individualidad a la palabra. Asimismo, el control de irregularidades trae consigo prestigio lingüístico.
Desde un punto de vista didáctico, consideramos que el mantenimiento de la regla ortográfica del acento diacrítico en el adverbio sólo y en los pronombres demostrativos es una herramienta que, junto con las grafías, por ejemplo, permite entender que dos palabras pueden tener igual forma pero distinta función o significado. En este sentido, la tilde es una marca clara y un recurso para la enseñanza de la lengua y de las distintas funciones gramaticales.
La Academia Mexicana de la Lengua propone que para evitar la confusión histórica en el uso de la tilde diacrítica en el adverbio sólo y en los demostrativos sustantivos su empleo deje de ser potestativo y sea prescriptivo.
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