Facebook Jus Facebook Donceles Facebook Lectores Justos

Cerrar ventana

A todas las sociedades

Olmos 77

(A los jueces:
que sentencian sin saber,
juzgan sin vivir
y usan los libros sólo para ver sufrir)
Escucho la carcajada
irónica de la vida
físicamente yo preso
pero mi mente perdida,
tratando de reponerme
de esta tormentosa herida
pagándoles el delito
para hacer la partida.
arrepentidoDice la juez que le debo
seis años con once días
y todo esto me pasó
por aventarme unas frías.
Si yo te explicara juez
seguro no escucharías
si supieras la verdad
me pregunto ¿entenderías?
Pero qué voy a hacer
si me tienen ya bien preso
y hasta me trasladaron
por tranquilo o por perverso.
La verdad no sé qué hacer;
aguanto lo tormentoso
sólo le pido a mi Dios
pues él sí que es milagroso
pido perdón a mis padres
y a todas las sociedades
y les prometo que nunca
volveré a hacer desmadres.
Los dejo, mis compañeros,
voy a tirarme una ducha
pidiéndote, juventud,
por favor, ponte bien trucha
o te encontrarás aquí
preso y en esta lucha.


Para saber más sobre Olmos 77

Raúl Casado, coordinador del taller donde Olmos 77 produce sus textos, nos cuenta más sobre este autor: “Olmos 77 es un tatuador y pintor nativo del barrio de Cuautepec, Distrito Federal. Hijo de un obrero de la construcción, de él recibió y aprendió las lecciones iniciales de dibujo, además del esforzado oficio de la albañilería que forjó en él una actitud vital que se expresa en una pregunta que repite siempre: ¿Qué hay que hacer?. Esto es: inteligencia y capacidad de llevar a la práctica las ideas.

Una adolescencia inquieta y enturbiada por las difíciles condiciones del barrio lo llevó a emigrar a los Estados Unidos a los dieciséis años, buscando mejores horizontes y rehacer el camino. La fortuita presencia de un local de tatuajes en el condado donde vivía (Ventura, en Los Ángeles, California) significó su contacto inicial con este arte-oficio sobre el cuerpo humano y sobre coches (dibujo con aerógrafo). La intensidad de sus vivencias en las calles de esta ciudad lo llevó de regreso a su barrio-patria-matria, donde empezó a tatuar regularmente a los 22 años.

Lo conocí en septiembre de 2008, cuando participó en el curso “Narrativa del tatuaje”, patrocinado por la Subdirección de Capacitación de la Secretaría de Cultura del D.F. En esa instancia, escribió de un tirón y calladamente un texto sobre el tatuaje del amor.

Como resultado del motín de 2009, fue trasladado de manera injusta –puesto que Olmos 77 es un interno modelo– al Reclusorio Sur. Allí, su natural inquietud lo llevó a la biblioteca y a integrarse en un pequeño colectivo de poesía.

Promotor cultural en las difíciles condiciones del encierro, amigo cordial, sagaz, discreto y de acción, representativo de las tribus que habitan los desiertos ubicados al norte de la ciudad de México: así es Olmos 77.

Desde las estribaciones del cerro del Chiquihuite, recibe abrazos de tus carnales que te extrañan”.


Las noticias en tu e-mail Participa en el tema. Envía tu comentario o texto

Anuncio

Escribir un comentario

  • Ingresa tu e-mail para recibir en tu correo las últimas
    novedades publicadas en Justa.