La persuasión y la retórica, de Carlo Michelstaedter
En octubre de 2010 se cumplirá el primer centenario del nacimiento de la tesis titulada La persuasión y la retórica. Simultáneamente, se verifica la conmemoración luctuosa de su autor, Carlo Michelstaedter, quien se pegó un disparo al terminar el texto.
Escritores de importancia han alabado el ensayo de este italiano, suicida a los veintitrés años. Algunos, entre los más destacados, agregan textos de presentación a la completa edición que Sexto Piso lanzó en 2009, en español y en México. En Philosophiae Desconsolatio, la apertura del volumen, Miguel Morey habla de cómo Michelstaedter aprendió a considerar el acervo filosófico de los clásicos griegos a través de Schopenhauer y de las afinidades y diferencias que podría haber entre esta experiencia y la que tuvo, a su tiempo, el joven Nietzsche. Morey, además, traza ámbitos anecdóticos necesarios para comprender el desarrollo y los afanes de este talento trunco nacido en Gorizia, provincia de la región del Friuli-Venecia Julia, el 3 de junio de 1887, en el seno de una familia judía italiana perteneciente a la mediana burguesía.
El punto central de lo que fuera la tesi di laurea de Michelstaedter, para la Universidad de Florencia, es tocado por Morey: “La persuasión, dice Carlo, es la posesión presente de la propia vida y de la persona; la capacidad de vivir plenamente el instante, sin sacrificarlo a algo venidero […]. Pero la civilización construye la enorme muralla de la retórica, la organización social del saber y del hacer, para ocultar la conciencia de su vacío”.
Según Paolo Magris, en Vecindad de las cosas lejanas, el estudio del italiano nos recuerda que “ante la imposibilidad de poseerse en el presente, la vida debe solicitar al futuro lo que el hoy no puede darle […]. De este modo, la vida es la perenne voluntad de ser otra cosa que lo que es, siempre y en todo momento, porque nunca llega la satisfacción; nunca puede llegar”.
El escrito de Massimo Cachiri, La lucha “contra” Platón: Michelstaedter y Nietzsche, aporta una cartografía de afinidades y contrastes entre ambos autores con respecto a claves del pensamiento antiguo que a los dos filósofos incumben, como el diálogo Gorgias, de Platón, y el pensamiento de Parménides.
Para Claudio Magris, una de las influencias más significativas de Carlo Michelstaedter fue el trabajo dramatúrgico de Ibsen, quien escrutó a fondo la muerte que anida en la vida y en la retórica, colocando en el centro de su obra la pregunta “¿cuándo se vive?”, como un derrotero ético. En contraste a la postergación infinita que marca la organización de la cultura, “la vida persuadida –en posesión completa de sí misma– no consiste en instantes excepcionales, sino que reside en la simplicidad cotidiana, en el valor que llena de significado cada gesto; persuadido es aquel que acoge la palabra de Cristo, que enseña a no dejar que el corazón se turbe y a no subordinar la vida a la preocupación por mantenerla”.
A la luz de estos ensayos que la circundan, informan sobre ella y toman partido por sus premisas y conclusiones, la tesis filosófica de Michelstaedter, precursora de El mito de Sísifo, de Albert Camus, despliega su oportunidad como un texto incómodo para el discurso de un mundo que apabulla a la persona mediante la velocidad y la vehemencia. [Carlo Michelstaedter, La persuasión y la retórica, México, Sexto Piso, 2009].
| Para saber más sobre Carlo Michelstaedter |
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La paradoja alrededor de un pensador como Carlo Michelstaedter, a quien tanto preocupó la imposibilidad contemporánea de ser en el instante, es que se lo recuerda más por lo que hubiera podido ser que por lo que fue y efectivamente sí hizo. Además de algunos trabajos filosóficos, su tesis y breves diálogos, dejó una delgada obra poética y gran cantidad de dibujos, caricaturas y retratos. En el campo de las artes plásticas se le suele ubicar como precursor del expresionismo. Nació y murió en Gorizia (1887-1910). Más información: www.michelstaedter.it |
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