De La ruptura al Arte colectivo:
50 años de arte mexicano.
Cae la lluvia fiel del cielo perseguido
por los reflectores, herido por innumerables aeroplanos…
Hugo Gutiérrez Vega.
La cultura mexicana de mediados del siglo XX tuvo influencia de los artistas europeos que llegaron al país por la Segunda Guerra Mundial, y se manifestó en el enriquecimiento de las expresiones artísticas.
En el caso de las artes plásticas los artistas europeos establecieron vínculos con creadores mexicanos y las afinidades artísticas perfilaron el movimiento denominado La ruptura, el cual negaba los lineamientos establecidos por el arte nacionalista y revolucionario que permeaba desde 1910. Sus integrantes pretendían ampliar el horizonte temático de las artes plásticas; su visión se enfocaba al mundo cosmopolita e intentaban ser apolíticos; tuvieron cierto acercamiento al expresionismo alemán sin dejar a un lado lo figurativo.
Rufino Tamayo (1899-1991) participó en dicho movimiento, y aunque contemporáneo de los muralistas Diego Rivera (1886-1957), David Alfaro Siqueiros (1896-1974) y José Clemente Orozco (1883-1949) propuso un lenguaje pictórico diferente al del muralismo. Entre los principales representantes del movimiento de La ruptura estaban Carlos Mérida (1891-1984), Francisco Zúñiga (1912-1998), Mathias Goeritz (1915-1990), Gunther Gerzso (1915-2000), Vladímir Víktorovich Kibálchich Rusakov conocido como “Vlady” (1920-2005), Juan Soriano (1920-2006), Enrique Echeverría (1923-1972), Pedro Coronel (1923-1985), Vicente Rojo Almazán (1923), Manuel Felguérez (1928), Alberto Gironella (1929-1999), Fernando García Ponce (1933-1987), Roger von Gunten (1933), José Luis Cuevas (1934), Gabriel Ramírez (1938), Lilia Carrillo (1939-1974), y Francisco Toledo (1940). La conformación del grupo no tuvo un carácter formal, ni una organización definida.

Retrato de Pita Amor, Juan Soriano

Noctural Landscape, Gunther Gerzso
A partir de este momento el arte mexicano se volvió más incluyente en cuanto a las técnicas y temas tratados. Se ampliaron las expresiones artísticas en tendencias diversas. Durante la década de los años sesenta la escultura, la gráfica y la pintura llegaron a una diversificación importante. En la misma década el movimiento de La ruptura se encontró artísticamente con el movimiento denominado Nueva presencia encabezado por Arnold Belkin (1930-1992). Nueva presencia proponía un regreso al muralismo figurativo con contenido social.

Serie Zapata II, Arnold Belkin
La ruptura y Nueva presencia, no obstante de tener algunas diferencias conceptuales del arte coincidían al momento de exponer sus creaciones al proponer que su obra fuera expuesta en lugares públicos. Ejemplo de ello son los murales de Arnold Belkin en la Universidad Autónoma Metropolitana y el Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria, este último creado en forma colectiva por varios artistas.

Espacio Escultórico, Creación colectiva
El arte colectivo tuvo auge en la década de los setenta como un reflejo del movimiento estudiantil de 1968. Gabriel Macotela (1954), Oliverio Hinojosa (1953-2001), Carlos Aguirre (1948) y Arnulfo Aquino (1942) fueron integrantes de Nueva Presencia. El fotógrafo Nacho López (1923-1986) también se adhirió al movimiento. Las formas artísticas prevalecientes durante este periodo fueron la fotografía, las pintas o graffitis, el performance, el happening. Si bien las ideologías y los medios expresivos utilizados fueron diversos, tenían un punto en el cual coincidían: intentaban despertar una conciencia social.

De la serie La venus se fue de juerga por los barrios bajos, Nacho López
En la década de los ochenta, los artistas que iniciaron su creación en la década anterior lograron una repercusión en el mundo del arte. Por la abundancia de medios expresivos las tendencias artísticas tuvieron un auge inesperado. Irma Palacios y Francisco Castro tendieron hacia lo abstracto; Arturo Rivera (1945) y Rafael Cauduro (1950) encuentran su forma expresiva en el realismo y el hiperrealismo.

Septeto para un roedor, Arturo Rivera

Fantasía en la tina, Rafael Cauduro
En la década siguiente esta tendencia contestataria y, hasta cierto punto, nacionalista (neomexicanismo) que se venía gestando en los ochenta pierde presencia, y se perfila una propuesta “internacionalista” como diría el experto en arte Agustín Arteaga. En esto años, prevalecieron el abstraccionismo y la instalación. A pesar de que las formas y los medios se centran en la instalación y otras maneras no convencionales, tanto la pintura como la escultura no dejan de tener su relevancia e impacto de siempre. En esta década no se crea un grupo en particular, se destaca la individualidad de las propuestas y, por ende, la multiplicidad de estilos y formas. El tema abordado por los artistas es la introspección; hay un énfasis en el misticismo, en la identidad individual, y el nacionalismo pasa a segundo término. Una tendencia importante durante los noventa fue el orientalismo como reacción al nacionalismo o mexicanismo. Lo abstracto también tuvo una función importante. Artistas plásticos como Alfonso Mena (1961), Boris Viskin (1960) y Roberto Parodi (1957), destacan por su obra abstracta.

Ventana y raya, Alfonso Mena

Petate de mar y lluvia, Boris Viskin
Los artistas que producen en este periodo no lo hacen con técnicas tradicionales. Recurren a la instalación, ambientación, performance, video, videoinstalación, etc. Uno de los representantes más importantes surgido en esta década es Gabriel Orozco (1962). Ha expuesto individualmente en el Museo de Arte Moderno de la Villa de París, y es considerado uno de los diez artistas más renovadores e influyentes del mundo.

Black kites, Gabriel Orozco
El arte producido actualmente ha tomado un matiz diferente a las vertientes anteriores, las prácticas estéticas han “roto” los límites definidos como artísticos y no artísticos. Así, algunos estudiosos del tema, como el sociólogo Alberto Argüello Grunstein, señalan que han surgido dos direcciones en el arte mexicano: uno busca alternativas para rescatar el lado popular de la cultura mexicana como el humor, la muerte, la ironía, etc., y otro propugna la transgresión de la cultura. Algunos de los creadores de este tipo de arte son “emergentes” y producen su obra en las periferias de la ciudad.
Otra característica es la combinación de la acción individual y colectiva de los creadores. Se han constituido grupos artísticos independientes. No excluyen las técnicas tradicionales como la pintura, escultura, gráfica, fotografía, sino se complementan con las nuevas tecnologías.
Esta necesidad de nuevas posibilidades expresivas responde, según afirman estudiosos del tema, a los problemas del mundo contemporáneo: sus expresiones artísticas rechazan entre otros aspectos, los modelos eurocentristas de belleza. No se marca un nacionalismo como en décadas anteriores, pero se advierte la libre expresión del arte, como en el graffiti artístico de Sego que se ha internacionalizado. Este artista desarrolla su trabajo principalmente en los muros de la calle como la ciudad de México, Buenos Aires, Cuba y París, también ha expuesto en galerías y han publicado su trabajo en libros. En su obra resalta el colorido, las formas orgánicas y los personajes fantásticos.

PROTEO (La puerta del camino), Sego en Miami
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