Del mito a la añoranza
En esta poesía de los sesenta hay una constante que es el regreso al pasado, la añoranza, una especie de ubi sunt (dónde están) en el que lo vivido en el pasado remoto es mejor que la actualidad y se tiene que rescatar en un espacio y tiempo alejado de sus raíces, “hay una nostalgia por una unidad anterior, ya sea perdida, olvidada o en proceso de desaparición; un lamentar de la alienante opresión del presente, una situación que debe ser corregida para que la cultura chicana no desaparezca”.(1) A todo ello, las preguntas que se formulan los escritores son ¿Quién soy yo como individuo? ¿Qué representa la historia para mí? ¿Dónde encuentro mi relevancia? ¿De dónde soy y hacia dónde me dirijo?, preguntas de corte existencial que sostienen una preocupación de identidad.

Otro poeta importante e influyente de estos años es Abelardo Delgado, (1931-2004), quien se encarga de registrar la historia chicana, con todos sus acontecimientos positivos y negativos. Al contrario de “Corky” y otros autores que tienen una visión maniquea de la situación social y cultural que viven los mexicanos en los Estados Unidos, exaltando lo mexicano (positivo) y señalando lo estadounidense (negativo), Delgado buscó equilibrar lo mexicano y lo “gringo”, con un tono reconciliador de las dos formas culturales que otros contraponían. Su obra destacada fue Chicano: 25 pieces of a chicano mind, publicada en 1969; la poesía de esta obra destaca por ser recitativa; el poema “Stupid America”, incluido en esta obra, es un llamado a la sociedad americana para que vuelva la mirada hacia el chicano y reconozca su talento:
…estúpida América, oye a ese chicano
gritando maldiciones en la calle
es un poeta
sin papel ni lápiz
y como no puede escribir
estallará…
Otros tres poetas que también sobresalieron fueron Alberto Baltazar Urista Heredia “Alurista”, (1947), Ricardo Sánchez, (1941-1995) y Sergio Elizondo, (1930-2010). El primero, Alurista, es considerado por la crítica como el poeta chicano más innovador e influyente de las generaciones siguientes; entre sus obras más sobresalientes se encuentran Floricanto en Aztlán (1971), Nationchild plumaroja (1972) y Timespace huracán (1976). La característica de este poeta reside en que logra sintetizar una identidad chicana por medio de la herencia mexicana la realidad de la cultura norteamericana. Es el principal defensor de la ideología amerindia de Aztlán(2), elemento con el cual le imprime una dimensión mítica y espiritual al nacionalismo chicano que busca afianzarse en territorio norteamericano. En cuanto a su estilo, como señala Bruce-Novoa, “popularizó y legitimó el texto interlingüe, combinando el español y el inglés en el mismo poema, produciendo nuevas tensiones en todos los niveles lingüísticos.”(3) Los siguientes son unos fragmentos del poema “Ostia tortilla” publicado en 1974 en la revista Hispamérica:
…viste tú los espejos
los reflejos del año pasado
de Aztlán, el primero
el del grito nacido en el pecho
llorando, cantando
jugando, gateando en cuatro
chavalito, chavalita
la nación es joven…
…oprimidos con hambre
con ganas, con sed
los colonizados con cadenas
en el corazón la razas de Amerindia
nuestro continente
clama, protesta y grita…
Ricardo Sánchez tiene entre sus principales obras Canto y grito mi liberación (1971), Hechizospells (1976), y Milhuas blues and gritos norteños (1978). Su obra se trata de una mezcla de ensayo, diario y poesía, en la cual el mismo Ricardo Sánchez es el personaje principal. El objetivo es escribir una autobiografía sin base real, pero en la cual la ficción permite un tono de sinceridad. Sánchez retoma la premisa de las vanguardias: arte más vida, ya que hace del vivir un arte, la experiencia de vida llega al extremo igual que su producción literaria, todo lo vivido lo lleva a la experiencia estética por medio de la palabra escrita. El lenguaje que utiliza es popular en ciertos grupos sociales, y va del caló del pachuco hasta el carcelario, su tono es irreverente, sus imágenes ofensivas y la forma fuera de los cánones. Bruce-Novoa señala que la obra de Sánchez encuentra su mejor expresión y compresión de su estilo en los recitales. Fragmento del poema “Literatura”:
…literatura surge,
fuerte como el desmadre,
lenta como el desdén,
total como el desdén, total como la vida—
literatura chicana se fomenta,
buscando pilotos, navegadores,
la furia existe
y el futuro espera…
El poeta Sergio Elizondo participó en el Movimiento Chicano desde sus inicios. Sus dos libros principales son Perros y antiperros (1972) y Libro para batos y chavalas chicanas (1977), ambos tienen un carácter didáctico. Este poeta se identifica como portavoz del pueblo que transmite lo que escucha, sin ser dueño de los versos que construye sino únicamente un medio para hacer llegar la palabra a su semejante. En sus obras se vale de la métrica tradicional y del lenguaje popular para expresar una visión maniquea de su realidad, el objetivo, como en los poetas mencionados con anterioridad, es construir una poesía capaz de transmitirse oralmente para volverse popular.
Otros poetas que también tenían esta visión social fueron Luis Omar Salina, (1937-2008), José Montoya, (1932), Tino Villanueva, (1941), Raymundo “Tigre” Pérez (1940) y Heriberto Terán (1949).
(1) Novoa, Bruce, op. cit. p.23.
(3) Novoa, Bruce, op. cit. p.266.
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