Publicado en: Jue, jul 21st, 2011

El cantante de muertos, de Antonio Ramos Revillas

Share This
Tags

Hugo Valdés

cantante <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas

El desencuentro generacional entre el protagonista de El cantante de muertos, la última novela de Antonio Ramos Revillas, y su padre revela un ritual que, pese a cierto aspecto risible, nada tiene de inocente. La confrontación y reclamo por su ocupación alterna, la inusual de cantante de difuntos, lleva a Pablo Rodas a descubrir la relación sobrecogedoramente íntima de su familia con la muerte.

Ramos Revillas evoca la niñez de manera llana, sin sentimentalismos que la ubiquen como la etapa más luminosa de los seres humanos. Así, nos recuerda que el de la infancia es también el paisaje del hastío, el de un mundo ancho y ajeno que hay que recorrer para acaso hallar nada más que fealdad: “Andábamos por las calles –escribe– sin más emoción que ver a los hojalateros destripar un coche, a los choferes de tráileres jugar al dominó bajo la sombra de algún techo de lámina”.

Proveniente del universo rural, ya engullido por la preeminencia de la metrópoli conurbada, el oficio de cantarles a los muertos le choca en primera instancia a Pablo, por su doble condición de niño y citadino, en natural desacuerdo con prácticas que se debieron quedar en el campo y nunca más salir de allí.

Sin embargo, y tal como en su momento debió ocurrir con Salvador y el abuelo Eugenio al aceptar la estafeta, Pablo advertirá que tras esa indumentaria tan ajena al luto de rigor –su padre usa camisa y pantalón blancos, corbata norteña y se acompaña de una guitarra guinda en los duelos– hay realidades más poderosas en las cuales se cifra el secreto familiar, como un valioso haber que sólo cambiará de manos cuando se encuentre al zahorí adecuado para sobrellevar la herencia. Es, a fin de cuentas, un oficio oscuro por todo cuanto implica, y casi perverso por el modo en que atrae a sus practicantes, entre mordedura e incitación a un vicio que sólo se dejará al morir.

La abuela Soledad preguntará en una de sus misivas sin enviar a Antonio Heredia, el primer mariachi de muertos del que tenemos noticia en el texto: “¿Por qué alguien como nosotros, que no teníamos vela en este entierro, al final tomamos tu profesión y tu forma de vivir como algo nuestro, algo propio?”. Para más adelante reconvenir: “No imagino a mi familia sin cantantes. ¿Qué otra cosa seríamos? Nada”.

La naturaleza oracular del canto establece un puente que consuela a los vivos: sus muertos, en el limbo donde se hallen ahora, manifiestan de diversas formas su desazón, su asombro, su compasión por sí mismos en esa hora última. Con su silencio, por el contrario, se cebaría la desesperanza cristiana y confirmaría la apuesta del ateo. Acaso ésta sea una de las primeras interrogantes que desvelarán a Eugenio Rodas luego de ensayarse ante el cadáver de Oralia Ramos, asesinada por su amante, el propio Antonio, sin que se advierta contacto mientras le canta. ¿No cristalizó el ritual con ella o accedió a un lugar sin redención ni palabras?

Ávidos de sus servicios para solventar la pérdida y la tragedia, los lugareños le temen al mismo tiempo, como si su constante trato con la muerte lo convirtiera en uno de sus heraldos. En contraparte, y al margen del poder de una entonación que es ensalmo, operación de hechicería y detonante de un efectiva terapia grupal, la pieza que el cantor le destina a cada cual no la espiga de cancioneros arcaicos: la intuye a partir de la canción que nos sigue e identifica, la escoge de nuestro más íntimo soundtrack, formado por alguna tonada que escuchamos al pasar y que arraiga en nuestro ánimo, como la sencilla cadencia que acompaña al personaje de La perla, de John Steinbeck, y que se apaga para siempre cuando una bala siega la vida de su hijo.

Aunque no ha ejercido propiamente el oficio a la manera de su padre y su abuelo, y aunque reserve una actuación sólo para honrar a su mujer, próxima a morir, Pablo reflexiona: “Cada que veo a un muerto pienso en qué canción le debería cantar en su funeral, cuál es la canción que define su vida. La mayoría de las veces escucho una cumbia o un vallenato escandaloso, porque si algo tiene la muerte es su vulgaridad, y hay gente vulgar. Pocos son los que me animan a pensar en un aria o alguna composición en la que un artista haya dejado su vida. La muerte de la mayoría de las personas suena a la estridencia de guacharacas y timbales, el sordo retumbar de algún hip hop o el sonsonete vulgar de un corrido”.

Pero más que tratarse de una cuestión que sólo concite morbo y chabacanería, el hecho de pensar en la canción que dará cuenta de lo que somos al despedirnos del mundo se vuelve –y ése es el tema de fondo que subyace a la novela– una llamada a confrontar, desde ahora, la forma en que debemos asumir e imaginar nuestra muerte.

De vuelta al terruño después de probar suerte fuera del país, el adulto Pablo Rodas cierra la historia al tiempo que ha podido comprenderla y, con ella, el destino de sus mayores, con la enseñanza de que no se puede abandonar casa y solar mientras esté incompleto el mapa de las existencias que nos dieron origen. [Antonio Ramos Revillas, El cantante de muertos, Almadía, México, 2011].


Para saber más sobre Antonio Ramos Revillas

antonioramos <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas

Antonio Ramos Revillas (Monterrey, México, 1977). Egresado de la carrera de Letras Españolas de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha publicado libros de cuento y novelas infantiles y juveniles. Ha obtenido, entre otros, el Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri 2005 y el Premio Regional de Literatura Juan B. Tijerina en 2007. Cuentos suyos forman parte de las siguientes antologías: También el último minuto (Ficticia), Grandes Hits. Nueva generación de narradores mexicanos (Almadía) y Letra y trazo (Vol. 1, Fondo Editorial de Nuevo León). En editorial Jus, ha publicado Necrologías, en 2007.


botonautor <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas botonimprimir <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas botonemail <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas botonnoticias <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas botonparticipar <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas
header linha <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas
Últimas publicaciones en Justa

Cinco formas de leer el mundo
Luis Izquierdo, un poeta del asentimiento
El horror de la esclavitud
Hay días que son diferentes
Sólo el humor será capaz de salvar el mundo
Roberto Bolaño, el pasaporte de la escritura
Con ojos de niño: las memorias de Carlos Gerhard
Memorias de un capullo hilarante
66A Edición del Festival de CINE de CANNES
Récord histórico en una subasta de Christie’s
El contrabajo vuela alto con maestros de todo el mundo
La noche de los Museos, en 10 propuestas Barcelona
Antes de escribir, conócete a ti mismo
Tres escritores con sexo en la cabeza
María Teresa Priego
José Ortega
Megan Maxwell
Daniel Pico
Patricia de Souza
Fausto Vonbonek
Marta Kapustin
Gabriela Fonseca
JORGE E. TRASLOSHEROS
Julián Naranjo Escobar
Eve Violeta Gauna Piragine


anunciosdpnoticias <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas
bannerjus <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas
bannerconspiratio <i>El cantante de muertos</i>, de Antonio Ramos Revillas

Displaying 1 Comments
Have Your Say
  1. Segundo Salas Berrio dice:

    Es recurrente en ANTONIO RAMOS REVILLAS, el tema necrológico que le apasiona, que a decir del artículo de HUGO VALDÉS, lo trata de manera muy acertada. Y, es digno de análisis el porqué un escritor elige este tipo de temas para su narrativa. Donde están estos orígenes de escudriñar la otra vida de nosotros y de nuestros congéneres y hacerlo con tanta pasión y rigor? Será que estan en su niñez o en esos sueños que muchas veces tenemos y que nos pintan verdaderos escenarios luctuosos que se convierten en fuente e insumos para organizar y presentar nuestras historias? Tal vez, ya que son eventos que nos marcan indeleblemente y lo cargamos y evocamos cada que se dan esas condiciones o circunstancias tan indescifrables para los seres humanos, que lo único que sabemos, es que se dan, y se tan con tanta nitidez, que lo que falta es que te pongas en un sitio conveniente, el más conveniente como debe ser , a hacer el relato, que te saldrá sin muchos esfuerzos, dado que ya tienes la película definida con milimétricos detalles. Y hay tanta materia prima sobre este asunto. No mas sintonicémonos bien sintonizados con los medios masivos de información y comunicación, a fin de tener temas para rato y siempre, y de todos los calibres y los gustos…ANTONIO, ADELANTE CON SUS TEMAS NECROLÓGICOS, QUE DE QUE TE APASIONAN, TE APASIONAN Y CON ESTE INGREDIENTE, EL RESTO VIENE POR AÑADIDURA…Desde PAJONALITO, SAN ONOFRE, SUCRE, COLOMBIA…SEGUNDO SALAS BERRIO…

Deje su comentario

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Newsletter Powered By : XYZScripts.com