El desafío de la ortografía en la escuela
¿Cómo se debe enseñar y cómo se puede aprender de manera significativa la ortografía en las aulas? ¿En cuáles y en cuántos centros educativos se enseña aceptablemente? ¿Tenemos idea de su importancia? Revista Justa aplicó, a varios maestros, un cuestionario que para dar cuenta de sus prácticas de enseñanza referentes a la ortografía, en escuelas primarias, públicas y privadas. Así surgió que, finalizando la primera década del siglo XXI, persisten similares tradiciones educativas a las que alguna vez vivimos en nuestro transitar por la escuela, pero también existen paralelamente nuevos métodos que promueven la lectura como técnica de aprendizaje.
En el recorrido por las escuelas, se advierte que la enseñanza de la ortografía se da, generalmente, de manera aislada y, a menudo, incluso en un horario establecido. Persisten las prácticas de memorización de reglas ortográficas, de repetición de palabras por escrito con la elaboración de planas y copias, de búsqueda de palabras en el diccionario, de elaboración de enunciados, de los famosos dictados, de corrección de palabras frente al grupo. Las estrategias utilizadas para tratar problemas de ortografía van ligadas a un solo aliado: las viejas y malqueridas reglas ortográficas. Es decir, las actividades realizadas por algunos maestros, obsesionadas con lograr transmitir y fijar ciertos saberes, no propician la comprensión pues no generan un verdadero cuestionamiento o reflexión sobre la lengua.
La metodología puede adivinarse, a través del testimonio de la maestra Cecilia Sánchez. Ella imparte clases desde hace 20 años; casi siempre lo ha hecho en escuelas privadas, y ha transitado distintas materias. Sobre la asignatura de Ortografía, nos cuenta: “Esta materia, siempre la he impartido junto con la de Español, dentro de los primeros niveles. Primer y segundo grado se enfocan en la lectura y la escritura, los primeros pasos. Luego, en los siguientes niveles, vienen ya las técnicas gramaticales: divisiones silábicas, uso de comas, signos, tiempos, etc. Los niños empiezan a redactar. Todo esto, siempre acompañado de lectura, de tal suerte que se les va reforzando desde su audición, creación y argumentación”.
Otra maestra, Andrea Ramírez, de la escuela “Revolución Mexicana”, incorporada a la Secretaría de Educación Pública, cuenta: “Realizamos planas y dictados diariamente para los niños más chiquitos; se les califica y se les hace ver sus errores. Los niños más grandes (a partir de cuarto grado de primaria), que ya dominan la lectura, tienen que buscar en el diccionario y hacer repeticiones corrigiendo sus errores”.
Sobre las generalidades de estos modos de enseñar y de estudiar, derivados de programas de estudio a nivel nacional, hay variantes. En la Escuela de Participación Social N.º 1, “Escuela Amiga de la Obrera”, incorporada a la SEP –donde anteriormente había sido la casa de descanso de Porfirio Díaz, en la Colonia Doctores–, la directora María Concepción Bonilla explica que, a pesar de que la SEP ya no valora esta asignatura como importante, el sistema en la escuela continúa basándose en lecturas diarias de una hora. “La materia se llama “Lectura de Comprensión” y nuestro proyecto se llama “Leer y escribir para la ortografía”. A través de esta clase, los niños desarrollan diversas capacidades intelectuales tales como la imaginación, la argumentación, la creatividad y el análisis, que en su momento les permitirán contar con elementos que les faciliten la producción de textos. A su vez, es el medio para acercarlos al conocimiento y aceptación de una sola forma de escribir las palabras”.
Así, en esta escuela, y en otras, leyendo diariamente en voz alta leyendas, cuentos cortos, historias de espantos o suspenso, se desarrollan las clases. Los libros utilizados pasan a formar parte de la pequeña biblioteca grupal. Al mismo tiempo, se dedica un día a la semana, para que los niños que lo deseen escojan un libro. Éste es un camino para lograr que los niños tengan interés en determinados temas, o bien pidan libros para leerlos en casa y compartirlos con amigos o algún familiar. Pues la lectura constituye un vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, para la adquisición de cultura y para la educación de la voluntad. Además, sin duda, ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje, mejora la expresión oral y escrita, y, asimismo, corrige la ortografía.
Pese a estos esfuerzos, ¿cuáles son los errores más comunes en los pequeños? Se trata de dudas que se transforman en vicios, porque coinciden con los errores más comunes en los adultos también: el uso de la s o c; la g o j; la v o b; la k o q; la r o rr.
Claudia Elizondo, otra maestra de primaria, reconoce que esas disyuntivas entre una letra o la otra constituyen los dolores de cabeza del alumno, pero… “Aquí, entre nos, soy muy mala en ortografía; me reprobaban en español en el segundo de secundaria. Al final, lograba el conocimiento de la materia, pero hasta la fecha pongo mariposa con z y es s”, se ríe.
En fin, no existe en la enseñanza de la ortografía una panacea universal que contente a todo el mundo. Sin embargo, y a modo de rápida conclusión, para mejorar la ortografía, es necesario leer y escribir con frecuencia y abundancia. Así, la aplicación de las normas ortográficas, después de la aridez atravesada en la infancia, acaso se volverá un buen hábito en la adultez.
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gracias por este articulo me sirvio para tomar citas para mi tesis que es de ortografía,
espero que sigan publicando mas artuiculos de ortografía.