Publicado en: Vie, ago 17th, 2012

El género de horror en el cine

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Edgar Meritano

The Horror, The Horror…”- Coronel Kurtz

 Entre el horror natural y el arte horror

El horror existe en la realidad en muchas formas; el presente apartado tiene el propósito de establecer una diferencia clara entre el horror natural y el arte horror, ya que se suele confundir y manejar indistintamente estos términos. Es importante que la diferencia entre ambos tipos de horror quede establecida con la mayor claridad posible, ya que el objeto de estudio de la presente investigación se concentrará en el arte horror que se da en la cinematografía.

 

El horror natural es aquel que se da en la realidad; una epidemia, un desastre ecológico, el horror de la guerra, el holocausto nazi, un accidente en la carretera o cualquier suceso de la realidad que nos asuste.

 

El arte horror es un estado emocional producido por una obra, que puede estar basada en hechos reales pero en general es ficción;  la obra puede ser literaria, cinematográfica, pintura, escultura o cualquier otra expresión artística que no tenga la característica de documental. Podemos ver éste tipo de horror en la literatura de H.P. Lovecraft, CliveBarker, en los trabajos de pintura de H.R. Giger o Goya, o en películas como La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero o Frankenstein, cualquier versión; por poner unos ejemplos; y es este tipo de horror el que estudiaremos. Hecha esta distinción, en el resto del texto obviaré término “arte horror” refiriéndome a él simplemente como “Horror”

 

Es pertinente definir otro término que se usa indistintamente con el horror, y es el terror. El terror se basa en temores ocultos en el subconsciente y no tiene necesariamente elementos fantásticos o sobrenaturales, sino más bien es el instinto de conservación.

 

Origen del horror como género

 

El horror surge en una época muy específica en la historia. A pesar que desde el origen de la humanidad el hombre pobló el imaginario con una serie de creaturas y entes para explicarse los sucesos de la naturaleza que no podía explicarse de otra forma, estas creaturas no eran monstruos, sino dioses, hijos de dioses o simplemente creaciones de la naturaleza; creaturas místicas que el hombre creía que deambulaban por el mundo; de esta forma, encontrarse con una medusa o una mantícora era perfectamente posible. Lo cual solamente podía generar horror de la misma forma en que lo genera un tigre o un león. Cualquier creatura que ahora se considera sobrenatural o extraña a la biología era factible de ser parte del mundo; de esta forma un minotauro y un elefante eran igual de sobrenaturales y leyendas se escribían sobre ellos, pero no podían generar más horror que aquel que fue descrito como “horror natural” dado que estas creaturas eran parte común de la vida de las personas y parte esencial de la explicación del mundo; sin embargo, lejos de ser horror, esto es mitología.

 

El horror nace después de la Ilustración, cuando, mediante la ciencia se comienzan a desmitificar los elementos que componen nuestra realidad. Al no ser parte de la realidad ni parte de las explicaciones naturales, entonces los monstruos no tienen cabida en la naturaleza, por lo tanto son entes aberrantes.

 

Este periodo se da cronológicamente en el siglo XVIII y es marcado por las ideas revolucionarias de personas como Descartes, Bacon, Locke, y Newton entre otros; así como la proliferación más común de la lectura y escritura.

 

Una de las mayores tendencias de esta época fue atacar con la razón la superstición y calificar todo aquello que sea sobrenatural como producto de la imaginación. Es en contra de este trasfondo intelectual que las novelas de horror surgen como género. Estos seres que son aberraciones de la naturaleza comienzan a existir en la literatura gótica. La novela de horror puede ser vista como un foro donde la superstición se sigue expresando aún en plena Ilustración.

 

La Ilustración proveyó de normas al mundo, normas que no permiten espacio para lo sobrenatural y es aquí donde el horror opera; si el lector consume productos de horror en un mundo donde las brujas, demonios, hombres lobo y otros monstruos son posibles, entonces no queda espacio para el horror ya que no hay violación de las leyes naturales. Entonces, la Ilustración creó la cosmología necesaria para crear la sensación de horror.

 

Esta es la diferencia esencial entre un cuento de horror y un cuento de hadas. En el cuento de hadas las creaturas sobrenaturales son posibles, ya que la misma obra los hace parte del entorno. De esta forma una creatura como Bestia de la Bella y la Bestia no va a horrorizar, sino, por el contrario, hasta nos va a parecer tierno y gentil. Mientras que, virtualmente la misma creatura en sus características estéticas, nos va a parecer de lo más horroroso en un relato de horror, como puede ser un hombre lobo debido a que va en contra de la naturaleza.

 

Cognición del horror en el cine, o cómo nos asustamos

 

Cuando el Conde se acercaba a mi y sus manos me tocaban, no pude evitar estremecerme. Pudo haber sido su aliento rancio pero una horrible sensación de nausea que no pude contener me recorrió. Jonathan Harker

 

El horror tiene su rango de acción en eventos en pantalla que causan un estado emocional en la audiencia que las observa, este estado emocional tiene  dimensiones fisiológicas y cognitivas. La palabra emoción viene del latín “emovere” que significa movimiento; es un estado mental que causa que literalmente nos movamos; es una transición mental que causa que nos movamos de un estado físico a otro. En el caso del horror la emoción ocasiona que pasemos de un estado físico de relajación a un estado de agitación. Algunas respuestas fisiológicas pueden ser contracciones musculares, tensión, un estado de stress, parálisis o sensación de rechazo entre otras. Para calificar como un estado emocional, este debe estar relacionado con agitación física.

 

La palabra “horror” viene del latín “horrere” que significa estremecerse. Así que la emoción que genera el horror es de estremecimiento, pero hay que notar que este estremecimiento debe ser causado por algo anormal o antinatural, como se estipulan en las definiciones anteriores, ya que esta respuesta emocional puede también ser causada por efectos de horror natural o terror.

 

Características del horror

 

El género de horror se encuentra esencialmente ligado a la emoción que causa y que le da el nombre y todos los trabajos de horror están encausados a provocar esta emoción específicamente, teniendo características muy específicas para que pueda ocurrir. A diferencia del Western que se ubica en un lugar geográfico y época específica, el horror no está limitado por una situación espacio-temporal. El horror puede darse en cualquier momento en el tiempo, histórico o no; a diferencia del Western que trata de lugares y momentos específicos.

 

El horror ocurre de acuerdo a tres factores esenciales que una ficción de horror debe contener: Debe en primer lugar existir un monstruo; una creatura cuyo comportamiento o naturaleza sea anormal. En segundo lugar este monstruo debe ser amenazante para la vida y finalmente debe ser completamente impuro, una aberración; debe generar la sensación de repulsión, es decir, querer alejarnos de él y que bajo ninguna circunstancia nos toque.

 

La causa del horror puede ser además sobrenatural y ser estéticamente asquerosa, pero estas circunstancias pueden no cumplirse en una situación de horror; por ejemplo Drácula es una creatura impura y amenazante para la vida ya que se alimenta de la sangre viva de sus víctimas, pero está lejos de ser repulsivo estéticamente, al contrario, es galante y gentil, con costumbres de aristócrata.

 

En el otro extremo se encuentra Leatherface,  de la Masacre de Texas, quien es un pueblerino impuro en sus costumbres debido a que persigue inocentes con una sierra eléctrica para comérselos y usar su cara como máscara; por lo tanto también es amenazante para la vida pero también es repugnante estéticamente, manchado de sangre con la cara de alguna víctima como máscara, sin embargo, a diferencia de Drácula, Leatherface no es sobrenatural en su aspecto biológico aunque su conducta sí es aberrante. En cualquiera de los casos anteriores la reacción cognitiva tanto de la víctima como del espectador es de repulsión y esta repulsión genera una respuesta física. Si acaso los factores esenciales de amenaza e impureza no se presentaran, esa situación de horror no podría darse. Si Drácula no fuera impuro en su naturaleza o Leatherface en sus costumbres y si Drácula no chupara la sangre de sus víctimas y Leatherface no las destazara con su sierra eléctrica, representando ambos una amenaza, ninguno de ellos representaría una situación de horror.

 

Como fue mencionado con anterioridad los monstruos habitan en toda clase de ficciones y mitologías pero son parte esencial en la construcción del horror y es importante mencionar las características que los hacen horrorosos. Chewbacca y el Hombre lobo son estéticamente idénticos, pero el comportamiento del hombre lobo es impuro y amenazante, mientras que Chewbacca no representa ninguna amenaza y hasta es parte de los héroes. No genera en ningún momento la idea de repulsión ni nos sentimos amenazados por él. A Chewbacca le faltan las dimensiones de un ente impuro y amenazante.

 

El horror es un género donde las respuestas emotivas de la audiencia están en paralelo con aquellas emociones de los personajes. Noël Carroll.

 

Las reacciones que este monstruo genere debe tener ambas dimensiones mencionadas con anterioridad; la dimensión física, desencadenada por la dimensión cognitiva del objeto horroroso.

 

Si el monstruo no existe, no hay horror, pero puede darse el suspenso, el cual consiste en crear una sensación de misterio en la mente del espectador, muy similar al horror, sin embargo,  en el suspenso el monstruo esta ausente; la ausencia de monstruo deja sólo el suspenso, esto se puede ver claramente en la película Vértigo (1958) o en La Ventana Indiscreta (1954) de Alfred Hitchcok,  donde la estructura visual genera un misterio por resolverse pero no existe ningún monstruo que nos horrorice.

 

El objeto de horror tiene la particularidad de que no existe, por ende no nos horroriza el hecho de que los monstruos existan, sino el hecho de pensar en ellos. La situación ontológica del monstruo es que vive, en términos de Descartes, en la realidad objetiva. La cual es una realidad creada por el imaginario y no en la realidad formal, la que se presenta a nosotros todos los días. Todo objeto que nos horrorice bajo la definición de arte-horror debe provenir de ésta circunstancia ontológica, de una realidad objetiva y no de una realidad formal; si proviene de una realidad formal y no es ficcionalizado (por lo tanto objetualizado) entonces estamos hablando de un objeto de horror natural, en términos de la teoría del arte-horror y en términos cinematográficos sería un documental.

 

Las emociones de los personajes en una ficción de horror marcan la pauta para las reacciones que la audiencia va a tener con respecto al monstruo. Este efecto de emociones que convergen entre el público y los personajes de la película son pieza clave en el género de horror.

 

A nivel emocional, las aberraciones de la naturaleza son tan repugnantes que frecuentemente producen en los personajes la convicción de que solo el contacto físico con ellas pude ser letal y pone en peligro real la vida. Esta convicción que ocurre en el personaje de ficción de horror, se encuentra en convergencia con las sensaciones de la audiencia quienes están convencidos de lo mismo. Por lo tanto ocurren las reacciones a nivel cognitivo y físico causando un estremecimiento. Este estremecimiento se encuentra conectado con el miedo, la emoción del horror y el deseo de evitar cualquier contacto con el monstruo.

 

El monstruo es esencialmente un compuesto de peligro y repugnancia.











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