El grito: José María Morelos (octava entrega)

1812, 23 de febrero c. Primera reconvención dirigida por Morelos, desde Cuautla, a los criollos que militan en las filas realistas.
A los criollos que andan con las tropas de los gachupines:
Amados hermanos: nuestra sentencia no es otra sino que los criollos gobiernen al reino y que los gachupines se vayan a su tierra o con su amigo el francés que pretende corromper nuestra religión.
Nosotros hemos jurado sacrificar nuestras vidas y haciendas, en defensa de nuestra religión santa y nuestra patria, hasta restablecer nuestros derechos que trescientos años ha nos tiene usurpados los gachupines.
Para el efecto, tenemos por fondo todos los bienes de ellos y los que nos ofrece toda la Nación Americana; ésta es poderosísima en gentes y reales, y también tiene no pocas armas que a fuerza de su valor ha quitado a las fuerzas de los gachupines. Con que en todo estamos ventajosos, y aunque los gachupines no quieren irse a su casa, ya porque su tierra está perdida y ya porque les duele dejar riquezas que no trajeron de su tierra, aquí van acabando a manos de los criollos, pues mucho más merecen por sus iniquidades. Y vosotros perecéis con ellos, si os encontramos en ellos; y en caridad os suplicó que dejéis a los gachupines y no perezcan los criollos que engañados con excomuniones y mentiras, los traen engañados, poniéndolos de carnaza para que nos matemos unos con otros.
¡Abrid los ojos, americanos, que la victoria está por nuestra! Ya hemos matado más de la mitad de los gachupines que había en el reino. Pocos nos faltan que matar, pero en guerra justa; no matamos criaturas inocentes, sino gachupines de inaudita malicia.
Ya no hay España, porque el francés está apoderado de ella. Ya no hay Fernando VII porque o él se quiso ir a su Casa de Borbón a Francia y entonces no estamos obligados a reconocerlo por rey, o lo llevaron a la fuerza, y entonces ya no existe. Y aunque estuviera, a un reino conquistado le es lícito reconquistarse y a un reino obediente le es lícito no obedecer a su rey, cuando es gravoso en sus leyes, que se hacen insoportables, como las que de día en día nos iban recargando en este reino los malditos gachupines arbitristas.
¡Oh malandrines, destructores del mejor reino!
Vosotros, americanos, a la vista de estas verdades elegiréis el mejo camino, que será el de apartaros de los gachupines, pues si no pereceréis con ellos sin que os valga disculpa; [así] pues, el campo tenéis libre.
Dios os ilumine, os guíe, os bendiga y os guarde como lo desea un defensor de la América.
José María Morelos.
Es copia.
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