El perro y la jauría
Olmos 77
Yo era un perro de ladrido rudo
viajando y conociendo el mundo
caminando hacia la nada
confundido y aturdido
en esta selva de asfalto y de miseria
por los estruendosos rugidos
de animales motorizados.
Deslumbrado por el plumaje
de las aves de metal,
casi a punto de locura
alguien paró mi trotamundo andar.
Ahora vivo en una gran perrera
donde los perros son bravos, arrogantes
insolentes, carecen de inteligencia.
Extraviados en sus adicciones
se preocupan sólo de acumular errores
dentro de un mundo ya sin ilusiones
viviendo a perder por siempre
la anhelada libertad
alucinando que aún queda en ellos
algo de la perdida lealtad.
Trato se sobrevivir en esta gran perrera
entre la jauría que cada vez veo más mal,
ya no falta mucho para ver mi libertad.
No soy de raza fina pero alguien me adoptará.
Retirado de las calles el fuego del hogar me iluminará.
| Para saber más sobre Olmos 77 |
|
Raúl Casado, coordinador del taller donde Olmos 77 produce sus textos, nos cuenta más sobre este autor: “Olmos 77 es un tatuador y pintor nativo del barrio de Cuautepec, Distrito Federal. Hijo de un obrero de la construcción, de él recibió y aprendió las lecciones iniciales de dibujo, además del esforzado oficio de la albañilería que forjó en él una actitud vital que se expresa en una pregunta que repite siempre: ¿Qué hay que hacer?. Esto es: inteligencia y capacidad de llevar a la práctica las ideas. Una adolescencia inquieta y enturbiada por las difíciles condiciones del barrio lo llevó a emigrar a los Estados Unidos a los dieciséis años, buscando mejores horizontes y rehacer el camino. La fortuita presencia de un local de tatuajes en el condado donde vivía (Ventura, en Los Ángeles, California) significó su contacto inicial con este arte-oficio sobre el cuerpo humano y sobre coches (dibujo con aerógrafo). La intensidad de sus vivencias en las calles de esta ciudad lo llevó de regreso a su barrio-patria-matria, donde empezó a tatuar regularmente a los 22 años. Lo conocí en septiembre de 2008, cuando participó en el curso “Narrativa del tatuaje”, patrocinado por la Subdirección de Capacitación de la Secretaría de Cultura del D.F. En esa instancia, escribió de un tirón y calladamente un texto sobre el tatuaje del amor. Como resultado del motín de 2009, fue trasladado de manera injusta –puesto que Olmos 77 es un interno modelo– al Reclusorio Sur. Allí, su natural inquietud lo llevó a la biblioteca y a integrarse en un pequeño colectivo de poesía. Promotor cultural en las difíciles condiciones del encierro, amigo cordial, sagaz, discreto y de acción, representativo de las tribus que habitan los desiertos ubicados al norte de la ciudad de México: así es Olmos 77. Desde las estribaciones del cerro del Chiquihuite, recibe abrazos de tus carnales que te extrañan”. |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |




















