La certeza del futuro incierto
La oferta educativa y laboral en la ciudad no engloba a la totalidad de la población juvenil. Por la falta de recursos, alumnos de secundaria o preparatoria se ven forzados a abandonar sus estudios a mitad de año o semestre escolar. La precariedad de la economía familiar les insta a intercalar escuela con trabajo; cuando se vuelven insostenibles ambas actividades, por la demanda de más dinero en el seno familiar o en actividades académicas, lo cual combinado con la baja en los sueldos obliga a quedarse con una de las dos, que frecuentemente es el trabajo.
La oferta laboral para el sector juvenil que se encuentra en esas condiciones es abundante, pero con salarios poco competitivos. Cuando los solicitantes son menores de edad, son atrapados por empresas transnacionales de comida rápida u otros giros las que ofrecen sueldos por horas, con una jornada laboral de medio tiempo. Sin certificados que comprueben la conclusión de niveles escolares en educación básica o media superior, los solicitantes se insertan en puestos laborales de intendencia; cuando no son trabajos similares, se enrolan en actividades en las que no cuentan con prestaciones de ley.

Por las condiciones del mercado laboral para este sector, junto al problema educativo de los años recientes se dio un fenómeno importante sin precedentes en todo el país. Jóvenes en edad escolar abandonan sus estudios por diversas situaciones, pero al mismo tiempo no se insertan en ninguna actividad laboral, convirtiéndose en jóvenes que no trabajan ni estudian. Por la abundancia de su tiempo de ocio, fueron denominados como ninis.
Cifras oficiales admiten que en México hay 7.8 millones(1) de jóvenes que no estudian ni trabajan. El tiempo libre del cual disponen es superior al que invierten en una actividad productiva. Por ello autoridades gubernamentales los consideran población en riesgo; actividades ilícitas, embarazos en adolescentes, situaciones de violencia entre grupos, adicciones, son problemáticas a las que se relaciona con el exceso de ocio en los muchachos soslayando las más de las veces la acción social que los gobiernos ejercieron durante décadas y coadyuvaron a la creación de millones de jóvenes en tales condiciones.

(1) Karina Avilés, “De 7.8 millones de ninis, 75% son mujeres, señala Rodolfo Tuirán”, en La jornada en línea, artículo en la dirección electrónica: http://www.jornada.unam.mx/2012/03/09/sociedad/042n1soc, consultado el 21-06-2012
Testimonio “Pablo el Podrido” en Carles Feixa, El reloj de arena,Centro de Investigaciones y Estudios sobre juventud. México, 1998.
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