La Epifanía y la Rosca de Reyes

La Epifanía, una de las fiestas de la liturgia católica más importantes, celebra el nacimiento de Jesús, tradición proveniente de la iglesia de Oriente donde se recordaban las primeras manifestaciones de Jesús (nacimiento, adoración de los reyes magos, bautismo). Posteriormente, la iglesia Occidental agregó esta celebración a su calendario litúrgico.
Como en otras festividades católicas, existe más de una versión del origen de esta tradición. La más conocida es la citada en la Biblia, del Evangelio de Mateo: “Cuando hubo nacido Jesús en Betlehem de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos del Oriente llegaron a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo”. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó y con él toda Jerusalén. Y convocando a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, se informó de ellos dónde debía nacer el Cristo. Ellos le dijeron: “En Betlehem de Judea, porque así está escrito por el profeta: “Y tú Betlehem (del) país de Judá, no eres de ninguna manera la menor entre las principales (ciudades) de Judá, porque de ti saldrá el caudillo que apacentará a Israel mi pueblo”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos y se informó exactamente de ellos acerca del tiempo en que la estrella había aparecido. Después los envió a Betlehem diciéndoles: “Id y buscad cuidadosamente al niño; y cuando lo hayáis encontrado, hacédmelo saber, para que vaya yo también a adorarlo”. Con estas palabras del rey, se pusieron en marcha, y he aquí que la estrella, que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella experimentaron un gozo muy grande. Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Entonces, prosternándose lo adoraron; luego abrieron sus tesoros y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino.” (Mateo, 2, 1-12)
Otra de las versiones cuenta que, después de presentar sus regalos al recién nacido, los Reyes Magos recibieron un cofre sellado dentro del cual estaba una piedra, símbolo de la firmeza de la fe; sin embargo, en ese momento, al desconocer este significado, los Magos la arrojaron a un pozo. En el acto, del cielo descendió una llamarada que se hundió en el pozo, hasta llegar a la piedra y entonces comprendieron que la piedra era un talismán. Tomaron el fuego y lo llevaron a su lugar de origen para conservarlo y usarlo en sus ritos.
Una tradición, ligada con la matanza de niños perpetrada por Herodes, dice que la Sagrada Familia huyó y logró salvar a Jesús; según se cuenta, otras familias también escondieron a sus hijos, en tinajas de harina, y lograron salvarlos. Para conmemorar la salvación de los pequeños, se dice, la comunidad israelita inició la costumbre de comer pan ázimo en el que ponían un muñequito de barro; posteriormente, los primeros cristianos hicieron los panes con harina, levadura y miel y lo adornaron con frutos del desierto.
En cuando a la simbología, tampoco hay acuerdo. Algunos dicen que la rosca simboliza la Corona de Adviento; otros dicen que la rosca representa la corona de los Reyes Magos, los dulces que la adornan, las joyas de dichas corona; también se considera la representación de los bienes materiales que impiden que encontremos a Jesús; el cuchillo para partir el pan o la rosca, significa para algunos el peligro que corrió el Niño Dios al ser buscado por Herodes, y el muñequito oculto en la rosca sería la representación del Niño Jesús. Algunos más, ven en la rosca el símbolo del amor eterno de Dios, sin principio ni fin.
No obstante estas explicaciones, se dice que en sus esfuerzos evangelizadores, el naciente cristianismo se valió de festividades arraigadas en las comunidades paganas con las que convivía. Así, tenemos que la elaboración de la rosca de reyes está relacionada con los festejos de las saturnales romanas, dedicadas a Saturno, con motivo del solsticio de invierno que pone fin a los días más oscuros del año. Este periodo de festejo se realizaba aproximadamente del 17 al 25 de diciembre. Los romanos cocinaban bollos con higos, dátiles y miel que se repartían entre la población en general, incluyendo los esclavos, que resultaban ser los más agasajados de la celebración.
En la Europa de la Edad Media, en España, se encuentran testimonios del Roscón de Reyes y la tradición del Rey de la Faba, título que recibía el niño que encontrara el haba escondida en la rosca; en otros lugares se escondía una moneda; en Portugal se llama Bolo Rei; este pan se adorna también con frutos secos. Otro simbolismo atribuido a las habas cuenta que los Reyes Magos, al ver la estrella de Belén, compitieron entre sí por el derecho de entregar los regalos al niño. Como no conseguían llegar a un acuerdo, un panadero propuso hacer una torta con un haba dentro de la masa: para poner fin a la discusión, cada uno de los Reyes tomó un trozo y el que tuvo la suerte de encontrar el haba ganó el derecho de entregar primero los regalos al niño Jesús. En la actualidad quien encuentra el haba no es nombrado rey sino que debe comprar el pan el año siguiente. En Francia se hace la Gâteau des Rois, hecha de hojaldre sin relleno ni adornos.
Esta tradición llegó a México alrededor del siglo XVI, en la época Colonial. Dentro de la rosca, en lugar de un haba, se esconden muñecos que anteriormente eran de porcelana y en la actualidad de plástico. Antiguamente, quien encontrara la figura se convertía en el centro de la fiesta, se le ponía una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le daba el título de “padrino del Niño Jesús”; entre las obligaciones del padrino se encontraban vestirlo de gala, presentarlo en la Iglesia y, finalmente, invitar a degustar los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Esta tradición permanece, pero sin la corona de cartón.
La preparación de la rosca ha variado con el tiempo se rellenan con fresas, crema pastelera, frutos secos; se cubre con chantilly, azúcar glass o frutas almibaradas; la forma es la misma pero en ocasiones la masa se trenza para variar la presentación.
Rosca de Reyes tradicional (México)
Ingredientes:
30 grs. o 4 sobres de levadura
5 tazas de harina de trigo
200 gramos de mantequilla (dos barritas)
4 huevos completos
8 yemas de huevo
1 lata de leche condensada
1/2 cucharadita de sal
1 cucharada de agua de azahar (Naranja)
1 taza de frutas cristalizadas picadas
muñecos de plástico
1 huevo batido para barnizar
Para adornar:
2 higos cubiertos cortados en rajitas
10 cerezas partidas a la mitad
2 naranjas cubiertas cortadas en rajitas
Preparación:
Disuelva la levadura en un poco de agua tibia, agregue dos cucharadas de harina y deje reposar hasta que esponje y doble su volumen.
Cierna la harina sobre una mesa. Forme un hueco en el centro y agregue la mitad de la mantequilla, los huevos, las yemas, la leche condensada, sal, agua de azahar y la preparación de levadura. Integre todos los ingredientes hasta formar una pasta. Amásela y golpéela contra la mesa, incorpore el resto de la mantequilla hasta que quede suave y tersa.
Ponga la masa en una cacerola previamente engrasada y deje reposar en un lugar tibio hasta que aumente su volumen.
Vacíe la pasta y amase hasta dar la forma ovalada de la rosa, inserte los muñecos de plástico, amase de nuevo y coloque la masa en una charola para hornear previamente engrasada
Barnice la superficie con el huevo, coloque encima las frutas picadas y montecitos de pasta dulce y azúcar.
Hornee a 180º C (el horno debe estar precalentado a 200º C aproximadamente, después se baja la flama a 180º)

Cologne Cathedral Shrine of Magi

Arca de los Magos

Anbetung der Könige Francesco Bassano
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