La fugitiva, de Sergio Ramírez
Sergio Ramírez propone, en su novela La fugitiva, una serie de aproximaciones a la personalidad de Amanda Solano, mujer de gran belleza y altas dotes intelectuales, condenada a la marginalidad y al exilio por la sociedad de su país en las primeras décadas del siglo XX. Por medio de tres testimonios, el novelista recrea Costa Rica a partir de las genealogías de las familias venidas a menos, los usos y costumbres de la gente y los caprichos arquitectónicos de los nuevos ricos. Esta clase queda retratada a través de la prosperidad pasajera del monocultivo del café, y el consecuente desarrollo de una ciudad capital que bien podría presumirse de avanzada y moderna, si no fuera por el prurito de esta evocación que la puntualiza atenazada por su aldeanismo. Esta Costa Rica se vuelve así similar a tantas otras naciones de América Latina de aquel tiempo y, aún, del actual.
El transcurrir de las acciones es descrito a veces con la minucia propia de la microhistoria, de tal forma que la noticia constante sobre tal o cual sitio desplazado por otro a lo largo de medio siglo da la imagen de una nación en crecimiento. En ella, como si se tratara de una moda más, se dan cita también las dos grandes ideologías que dividen al mundo desde la década de los treinta: el comunismo y el fascismo. Mientras tanto, la comunidad cerrada en sí misma paradójicamente aspira a ser vista como una renombrada metrópoli, la Suiza del continente.
En este contexto, germina la poderosa presencia de Amanda Solano, una escritora que saldrá del anonimato de una tumba mexicana. Por mediación de los generosos y dilatados recuerdos de Gloria Tinoco, Marina Carmona y Manuela Torres, el narrador tratará de recuperar del olvido a aquella que fue condenada por la mezquindad de su tierra natal.
La prisión del destino le teje a Amanda situaciones inaceptables y absurdas frente a la pulsión natural de escapar del cerco. Convirtiéndose en fugitiva, esta indómita mujer es vista, por momentos, como un ser inocente y bienintencionado cuya mayor tragedia fue reunir hermosura y genio, para envidia de la medianía congénita de sus paisanos. El terceto femenino se da a la tarea de esbozarla; cada una de estas voces convocará también una suerte de elenco común, a fin de recrear sus existencias particulares. Todo sucede en un país que, a la usanza de Colombia, bautiza, con inspiración clásica, a sus poblachos como si se tratara de advocaciones con las cuales romper su condición provinciana.
Cada uno de los personajes-testimonio utiliza un fraseo de amplia respiración, entrañable e hipnótico. Conforme hablan de sí mismos, construyen el mundo en el que viven y vivieron y, por supuesto, el de Amanda. En rigor, tanto Gloria como Marina y Manuela representan estrategias narrativas que se balancean y complementan entre sí, anunciando una a la otra e, incluso, rectificando versiones de una misma historia.
Gloria Tinoco ofrece un discurso que simula tropezar y sabotearse a cada momento con digresiones deshilvanadas. Pero al ver que éstas son también recursos que contribuyen a crear la cadencia que identificará a la mujer, el lector bien puede suponer que se halla frente a un artificio por medio del cual la remembranza de Costa Rica cobra mayor verosimilitud. Confirman esta suposición las virtudes de una voz tan consciente de la vasta nómina que involucra, que tiene el tino de recordar a su escucha algún dato preciso de los personajes que retoma durante su narración.
En la participación de Marina Carmonase, el tratamiento de estas intervenciones va más allá de una simple estilización. Esto se evidencia con el arte poética que desliza el novelista, acaso para revelar un poco su ardid y curarse en salud a propósito del giro que, como una broma final, le reserva al lector: “Las veces que hablamos en preparación de esta entrevista me ha llamado la atención la manera precisa que tiene de formar sus frases, como si las redactara, y de espaciar las palabras y poner los énfasis donde se debe, como si dictara a un taquígrafo, y como si sólo le faltara ir agregando en voz alta las indicaciones de puntuación precisas: punto y aparte, punto y seguido, coma, dos puntos. Mientras tanto, los vocablos que utiliza han caído muchos de ellos en desuso, y otros debieron ser raros, como conservados en formol, aun en su tiempo”.
La tercera voz, ríspida y franca de Manuela Torres –trasunto de la cantante Chavela Vargas– muestra el efectivo contrapeso que se establece entre las tres presencias, de tal manera que cada una se potencia y gana nitidez al ser contrastada con las otras. Todas, al cabo, configuran a una Amanda que fue amada por ellas, como amiga íntima u objeto de admiración y aun como la pareja que Manuela quiso inútilmente conseguir para sí, dando pie a un intenso y hermoso pasaje sobre el amor no correspondido.
El esfuerzo que realiza esta triada para recuperar el tiempo perdido de Amanda –valga la paráfrasis proustiana, tan adecuada para una novela con este título, amén de la devoción de la protagonista hacia el gran autor francés– se vuelve un cálido alegato a favor de las mujeres, en especial, de las latinoamericanas ilustradas, que han accedido a esta condición pese a tener todo en su contra: desde la escasa o nula retribución económica por su trabajo, hasta la discriminación de género. Al mismo tiempo y de forma subyacente, La fugitiva es la crónica de nuestra insolvencia cultural, esa desesperada tentativa de ponernos al día en todas las expresiones del arte que florecen primeroen las capitales europeas y que luego, en calidad de saldos, habrán de llegar a nuestro continente. [Sergio Ramírez, La fugitiva, Madrid, Alfaguara, 2011].
| Para saber más sobre Sergio Ramírez |
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Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942). En 1963 publicó su primer libro, Cuentos (Editorial Nicaragüense). Entre su obra, traducida a quince lenguas, figuran: ¿Te dio miedo la sangre? (novela, Monte Ávila, 1978, finalista del Premio Latinoamericano Rómulo Gallegos); Castigo divino (novela, Mondadori, 1988), Clave de Sol (cuentos, Cal y Arena, 1993); Un baile de máscaras (novela, Alfaguara, 1995, Premio Laure Bataillon 1998 al mejor libro extranjero traducido en Francia); Cuentos completos (Alfaguara, 1998, con prólogo de Mario Benedetti); Margarita, está linda la mar, (Alfaguara, 1998, Premio Internacional de Novela Alfaguara 1998, otorgado por un jurado presidido por Carlos Fuentes; y en 2000, Premio Latinoamericano de Novela José María Arguedas, otorgado por la Casa de las Américas); Catalina y Catalina (cuentos, Alfaguara, 2001); Sombras nada más (novela, Alfaguara, 2002); Mil y una muertes (novela, Alfaguara, 2004); El cielo llora por mí (novela, Alfaguara, 2008); Perdón y olvido (antología personal de cuentos, Leteo Ediciones, 2009). Entre las distinciones que ha recibido Sergio Martínez, se destacan: Doctor Honoris Causa de la Universidad Central del Ecuador (1984); Orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1993); Doctor Honoris Causa de la Universidad Blaise Pascal de Clermont-Ferrand, Francia (2000); Medalla Presidencial del centenario de Pablo Neruda, otorgada por el gobierno de Chile (2004); Doctor Honoris Causa de la Universidad de Catamarca, Argentina (2007); Orden al Mérito, Primera Clase, de la República Federal de Alemania (2007); Beca Guggenheim para creación literaria (2008). |
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La novela Fugitiva, de SERGIO RAMÍREZ, comentada por el maestro HUGO VALDÉS, toca un tema que se da con mucha frecuencia en nuestros paises LATINOAMERICANOS, donde muchos y muchas se sienten y fugitivos y fugitivas por diversas circunstancias. Siendo algunos de estos motivos, el fugitivismo producido por la violencia que agobia a muchas de nuestras regiones y que no sabes cuando debes salir para lugares inciertos y mucho menos, cuando podrás regresar. Y también tenemos los fugitivos producto de la delincuencia común que te acosa y te hace la vida imposible. Pero la más perversa es, cuando estás y no estás, dado que te anulan e invisibilizan y tu vida no es, ya que quienes te rodean no te permiten tus espacios, y hacen lo imposible para que no existas y pienses que no vale la pena existir, y solo porque DIOS te ha premiado de la mejor manera, y a muchos y muchas les causa envidia de la buena…DESDE PALO ALTO, SAN ONOFRE, SUCRE, COLOMBIA…Segundo Salas Berrío…Un lector de lo que publica nuestra queridísima REVISTA DIGITAL JUSTA, que lo hace de la mejor manera y con tanta calidad…