Lectura de blogs en la democracia virtual

Hace unos años, Karla Mora Corrales, pionera de los blogs en Mexicali, me hizo ver que había que atender a la red virtual, que allí estaba la nueva frontera cultural, los nuevos modos de percibir la realidad, de ver el mundo. Que en los blogs comenzaba una nueva cultura; su marcha mostraba el diario acontecer, las diarias imaginaciones de sus autores. Así di inicio a mi blog. Y así también fui descubriendo que como escritor tengo lectores más variados, más jóvenes incluso. Cuento con una respuesta inmediata a lo que escribo.
Debo aquí hacer una observación pertinente: no pongo en la red obras de creación (poemas, cuentos) sino textos reflexivos (reseñas, crónicas, ensayos). Busco compartir ideas y conceptos, no formar parte de un taller literario. De esta forma, la retroalimentación que recibo de los lectores de mi blog está más en sintonía con tales conceptos e ideas.
Por más que a cada rato se hable del fin del libro impreso (como antes se hablaba del fin de la novela y ésta sigue vivita y al día), lo que veo es que el blog funciona como una plataforma para practicar la escritura creativa, la curiosidad humana en todas sus formas. Pero incluso entre los jóvenes después de escribir y escribir sus blogs, al menos los que toman en serio su propia creación literaria, pasan al libro impreso. Quieren dejar algo más que una imagen en la pantalla. Quieren tener una obra que puedan mostrar a sus amigos y familiares. En Internet, hay miles y miles de autores potenciales sacando a la luz sus textos. Siempre y cuando especifiquemos que, si nos concretamos a hablar de esta clase de escritores mexicanos, nos referimos a todo mexicano que escribe poemas a su amada en su blog, pero si nos referimos a los distinguidos miembros de la República de las Letras, es decir, a escritores conscientes de que escribir es un oficio de arduo aprendizaje, creo que el tener un blog es una moda en la comunidad intelectual de nuestra época.
Apenas hace unos años, los escritores mexicanos, tan conservadores, tan tradicionales, desdeñaban el blog como un artilugio más, pero ahora que han comprobado su eficacia, lo idolatran. Pues el uso del blog les ha demostrado que éste puede ofrecerles una plataforma electrónica que los expone a la posibilidad de tener lectores en forma aleatoria, de contar con reacciones multitudinarias a sus asuntos literarios. La blogósfera es una enorme librería con textos que se están escribiendo al momento de leerlos. Ésa es su magia. Y ésa es igualmente su debilidad. Nos hemos vuelto lectores de obra negra, en construcción, no de textos definitivos, cosas de los nuevos ritmos tecnológicos que no buscan lo absoluto, lo perfecto, sino lo pasajero, lo temporal, el flujo constante de información.

Esto ha creado una nueva sensibilidad; yo diría que hay una nueva forma de interactuar con los lectores. El texto se vuelve un espacio para el zapping, el voyeurismo con patente de corso, y allí lo fragmentario, lo episódico, la trama sin trama, el pulso de la vida sin libreto preestablecido de antemano es lo que vale, lo que triunfa: lo que más se comenta en el vecindario multitudinario de la vida bloguera. Pero, al contrario del panorama actual de la sociedad mexicana, que cada vez más se polariza entre ricos y pobres, conservadores y liberales, bárbaros y cultos, privilegiados y marginados, indigenistas y cosmopolitas, norteños y sureños, en el blog la democracia mantiene una red protectora que permite que todas las voces se toleren y tengan su espacio de expresión, que todas las ideas reciban su réplica instantánea. De ahí que la práctica cultural del blog abarque cada día a mayores sectores de la sociedad en que vivimos. Nada de lo humano, en la blogósfera, nos es hoy ajeno, y en un mundo que recicla todos los tiempos y corrientes artísticas en este aquí, en este ahora, todo es anacrónico, incluso el último texto añadido a tu blog. Pero un segundo después vuelve por sus fueros. El libro (impreso o electrónico) es un universo alterno que sigue palpitando en nuestra conciencia. Por otra parte, el blog es una cantera de talentos trabajando en sus textos incansablemente, por lo que uno puede afirmar que pronto habrá una avalancha de libros vinculados con las nuevas generaciones emergentes en sus gustos y preferencias. Es la democratización de la escritura. Del blog surgirán lo mejor y lo peor de esta masificación escritural, por eso es bienvenida la cultura bloguera: le quita a la escritura ese carácter sagrado que nuestro stablishment literario tanto defiende. Escribir no es un arte sagrado: es un ejercicio de resistencia física y mental. No más. No menos. La literatura blog ahora lo está volviendo un acto colectivo, una cultura masiva. No olvidemos que ya podemos comprobar que existe un arte bloguero que pasa de post en post, de imagen en imagen. Es un arte de flujo permanente, de complicidades inmediatas entre autor y lector –el autor aquí se vuelve su propio editor–, un arte cuya mayor libertad reside en que cada uno de nosotros aporta su bit de arena virtual, su voz en el reactable de nuestra consola personal, creando así algo que es más que la suma de sus partes: una comunidad festejándose a sí misma, mutando en formas impredecibles y maravillosas.
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Que gusto visitarte la información proporcionada es excelente ya es hora de estar a lo que el mundo y la sociedad nos esta planteando pues hace parte de el crecimiento de esa nueva era.
Excelente publicación, definitivamente se han convertido en una herramienta de fácil acceso a buena información como esta. Gracias un gusto visitarte.
Definitivamente, este mundo, gracias a dios anda a millón, y, en este orden de ideas, considero que persona que quiera mantenerse medianamente en sintonía con el mundo, debe actuar en esta dirección, si no quiere fosilizarse y pasar a ser una pieza más de un museo, donde cada día se aleje de la realidad, y piense que el mundo es el que el dejo cuando de acostó a las diez de la noche y no acepte que esta a cada instante en un panorama que es hoy y no es a la vez, producto de lo dinámico de todos los aspectos o factores que nos tocan y nos trazan las tendencias a seguir en los diferentes ámbitos de nuestra vida y la vida de los otros y las otras. Y en las comunicaciones, esto si que es vertiginoso, por lo que los vinculados a este medio, de alguna manera, deben esta al tanto o a tono, si no quieren quedarse por fuera de la aldea global y continuar anclados en el parroquialismo marginal, donde hay rezago y descontextualización asfixiante, que te hace paquidérmico y sin horizontes o brújula que te nubla y te hace ver todo inalcanzable, con esto digo que las comunicaciones de punta son una gran herramienta y que se complementa con los métodos tradicionales de comunicarse y comunicar, por lo que digo, ¡Viva la era de las comunicaciones, esta debe ser nuestra sintonía!