Literatura chicana contemporánea
La literatura a lo largo de su historia ha reflejado los cambios políticos y culturales de las sociedades. Es una expresión del arte en la cual se describe ideológica y lingüísticamente, como un espejo, a los seres humanos con sus vicios y virtudes. La literatura, como todo arte, es un documento que registra y da fe de los sucesos y cambios sociales en los que participa el escritor de manera directa o indirecta, lo que le preocupa y, muchas veces, lo que le ocupa.
La literatura chicana, ejemplo de lo anterior, es el resultado de las necesidades expresivas para mostrar una realidad específica, en un tiempo y espacio determinados. Para tener un acercamiento a la literatura chicana, es necesario tener en cuenta el movimiento hispano que se originó en la época de mediados de los 60 y principios de los 70, así como el término mismo de chicano; ambos elementos fueron determinantes para llegar a lo que se conoce como literatura chicana en sus géneros: poesía, teatro y narrativa. El surgimiento de esta literatura cimentaba los nuevos valores, generados por los movimientos sociales, así como una identidad propia de los mexicanos radicados en Estados Unidos, en el sudoeste del país, Texas, Arizona, Nuevo México, Colorado y California, principalmente.


La producción literaria denominada chicana fue producto del Movimiento Chicano, valga la redundancia, en el cual la lucha sociopolítica de los ciudadanos de ascendencia mexicana que vivían en Estados Unidos reclamaba el reconocimiento de sus derechos.
Existen múltiples intentos para determinar de dónde proviene el término chicano(1), el cual involucra tanto el aspecto político y social como el literario. Antes de la década de los sesenta, social y políticamente hablando, se comenzó a utilizar de manera despectiva para designar a los inmigrantes mexicanos campesinos y de poblaciones pequeñas; pero con los movimientos sociales iniciados en la década de los sesenta cobró un sentido diferente, se convirtió en un rasgo de identidad y orgullo para los mexicanos y sus descendientes quienes buscaban sus raíces mexicanas. La nueva vitalidad que alcanza la palabra chicano se debió a que, como señala Tino Villanueva:
Habiendo sido rescatada por una juventud que la ennoblece encendiéndola de concientización popular, de protesta social y de orgullo cultural, aquella palabra maldita, chicano, para bien o para mal y contra viento y marea, serviría de ahí en delante de divisa personal y de emblema colectivo, como también de oración mitigadora y, en momentos de acción social, de grito animador.(2)
En el ámbito literario, el término tiene un fin práctico para identificar este tipo de literatura, que por descontado, al ser un vehículo de manifestación para los escritores que simpatizaban con el Movimiento Chicano, involucra en la temática de las obras la lucha por los derechos civiles y contra la opresión del campesino mexicano en Estados Unidos, así como el rescate de sus raíces.
La explicación más convincente y popular de chicano entre varios de los estudiosos del fenómeno chicano, como Villanueva y Bruce Novoa, es la definición filológica que proviene de mexicano. Ambos rescatan la conclusión de que chicano llega a esa forma final por aféresis del gentilicio mexicano, con la equis pronunciada como en la época de la conquista española(3). Por lo tanto el vocablo designa al mexicano habitante de los Estados Unidos.
Independientemente de su origen filológico, fonético y fonológico, el término se destaca por su fuerza ideológica y representativa, surgida durante el Movimiento Chicano, como menciona Villanueva:
En resumidas cuentas, se podría decir que, hoy por hoy, el término chicano abarca todo un universo ideológico que sugiere no sólo la audaz postura de autodefinición y desafío, sino también el empuje regenerativo de auto voluntad y autodeterminación, potenciado todo ello por el latido vital de una conciencia de crítica social; de orgullo étnico-cultural; de concientización de clase y de política. Ello, en conjunto, coincide con un decidido y sincero afán por cambiar estructuras sociopolíticas, y con una verdadera pasión humanística que obra en aras de conseguir la justicia, la igualdad, la calidad de la vida, y devolver al individuo concreto la conciencia entera de la dignidad personal(4).
Si bien para hablar de los movimientos chicanos sociales, y, por lo tanto, literarios, es necesario remontarse hasta acontecimientos inmediatos después de la independencia de México, sin embargo, sólo se referirán, para tales fines, a los acontecimientos que se manifestaron con mayor impacto en los años sesenta y setenta.
(2) Villanueva, Tito, Chicano: antología histórica y literaria, FCE, México, 1980. p. 17.
(4) Villanueva, Tito, op. cit. pp.17-18.
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