Publicado en: Vie, nov 13th, 2009

Los esclavos, de Alberto Chimal

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Rodolfo J.M.

esclavos Los esclavos, de Alberto Chimal

Cuando se supo que estaba próxima a salir la última novedad de editorial Almadía, y que ésta sería, además, la primera novela de Alberto Chimal, se generó una razonable expectación. No sólo por la calidad de las publicaciones de Almadía, o por tratarse de la primera novela de uno de los más originales y prolíficos cuentistas mexicanos de la actualidad. La noticia decía también que el tema de la novela, Los esclavos, era “realista”. Más aún, “sórdido”. Que contaba la historia de dos parejas que vivían “situaciones extremas de sumisión y dominio”.

Quien haya leído alguno de los libros de cuentos de Alberto Chimal, Grey (Era-Conaculta, 2006), Estos son los días (Era, 2004), El país de los hablistas (El clan, 2001), o Gente del mundo (Conaculta, 1998) sabe que las afinidades temáticas de Alberto siempre han sido cercanas al género fantástico; sabe también que Alberto es un autor capaz de contar historias de compleja belleza en textos breves y precisos. Como si escribiera haikus.

¿Qué tipo de novela sería entonces Los esclavos? ¿Cómo se desenvolvería Alberto en un género de mayor aliento y con un tema tan opuesto, al menos a primera vista, a lo producido hasta entonces? Ahora ya es posible responder a estas preguntas. Alberto Chimal consigue una novela absorbente, breve, ideal para leerse de un tirón.

Una de las parejas protagonistas de Los esclavos está formada por Marlene, pornógrafa clandestina en decadencia, y Yuyis, la muchacha a quien la primera mantiene desnuda, enclaustrada, y a quien utiliza como personaje principal de sus películas. La otra pareja está formada por Golo, un joven millonario que disfruta doblegando la voluntad de los demás, y su nueva mascota, Mundo, un gris oficinista de edad madura que decide abandonar su mediocre vida para someterse a las humillaciones que le impone su amo. Alberto Chimal cuenta ambas historias con un cuidado desorden cronológico, alternando la una a la otra en una cinta de Moebius narrativa. La organización de los materiales no sólo sirve para contrastar los detalles de cada pareja –una formada por mujeres, pobres, y basada en la coerción; la otra formada por hombres, sin problemas de tipo económico y basada en el mutuo acuerdo–, sino sobre todo para conseguir un universo tan oscuro como complejo. Allí, a pesar de la corrupción y el hastío más profundos, es posible alcanzar la libertad.

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El haiku es una forma poética breve y de expresión sencilla. Se compone de tres versos y, al menos en japonés, no tiene rima ni título. Su contenido se limita a lo que está sucediendo en un tiempo presente, en un lugar preciso. La manera en que está contada Los esclavos se parece mucho a un haiku: capítulos breves cuya extensión va de una sola línea a las tres páginas, sin orden cronológico lineal ni una necesaria continuidad entre ellos. Cada capítulo es una escena, una imagen en movimiento, contada en tiempo presente, de manera clara y concisa, objetiva, distante, a veces incluso fría. Sin caer en discursos moralistas ni en el morbo fácil a los que podría prestarse los temas de la novela.

Otra de las características del haiku es su considerable poder de evocación. Alberto Chimal da a los capítulos de su novela, al narrar en ellos lo apenas necesario para que se desarrolle la acción, el poder de evocación justo para hacer del lector un cómplice. Cada imagen, cada frase suspendida, son recogidas por el lector y ampliadas a detalle en su propia mente. Este factor haiku –que remite al mejor Mario Bellatin–, podría haber tenido un resultado catastrófico en manos inexpertas. Sin embargo, Alberto –gracias a su maestría como cuentista y creador de formas breves, que ya se anunciaba en sus trabajos tempranos–, consigue dar a su novela la unidad y fuerza requeridas para obtener una obra tan personal como vigorosa.

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Uno de los adjetivos que más se le ha dado a Los esclavos, y casi siempre en sentido admirativo, es el de realista, en contraposición a los antecedentes fantásticos de Alberto. Cierto es que las leyes del mundo que propone la novela no son muy distintas a las del nuestro, y que los detalles de las vidas íntimas de los protagonistas mantienen una referencia directa al día con día contemporáneo. Pero considerar a Los esclavos únicamente como novela realista es una lectura empobrecedora. El relato que Chimal plantea no pretende copiar los gestos de la realidad. En todo caso, utiliza como herramientas los elementos de esa realidad y de allí parte hacia algo más amplio. De hecho, hay un momento en la novela en que el autor da un sutil golpe de timón y eso basta para que la división entre lo real y lo ficticio se debilite.

Los esclavos es una novela brillante y al mismo tiempo perturbadora, una exploración sobre las nociones de libertad y poder de la sociedad contemporánea. Es, además, la primera novela de un autor que con este trabajo se consolida en el panorama de las letras mexicanas como escritor de primer nivel. [Alberto Chimal, Los esclavos, México, Almadía, 2009].

Para saber más sobre Alberto Chimal

Alberto Chimal (Toluca, 1970) es un escritor mexicano, de las nuevas generaciones de autores. Su trayectoria dentro de la literatura incluye también la docencia y la coordinación de talleres. Incursionó en las letras en 1987, luego de ganar el Premio Becarios del Centro Toluqueño de Escritores. Obtuvo el título de ingeniero en Sistemas Computacionales en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Toluca; aunque más tarde ingresó a la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México y posteriormente, a la Facultad de la Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo el grado de maestro. Ha recibido diversos reconocimientos, destacándose como uno de los mejores escritores de su generación, como la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, el Premio de Cuento Benemérito de América, Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí y el Premio Nacional de Cuento, entre otros. Entre sus obras se encuentran Los setenta segundos, Vecinos de la tierra, Éstos son los días, Grey, La ciudad imaginada y otras historias, por mencionar sólo algunas.


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