Poemas sobre perros y otras mascotas
El show del perro salchicha, de María Elena Walsh
Perro Salchicha gordo bachicha
toma solcito a la orilla del mar.
Tiene sombrero de marinero
y en vez de traje se puso collar.
Una gaviota medio marmota,
bizca y con cara de preocupación
viene planeando, mira buscando
el desayuno para su pichón.
Pronto aterriza porque divisa
un bicho gordo como un salchichón.
Dice “qué rico” y abriendo el pico
pesca al perrito como un camarón.
Perro salchicha con calma chicha
en helicóptero cree volar.
La pajarraca cómo la hamaca
entre las nubes y arriba del mar.
Así lo lleva hasta la cueva
donde el pichón se cansó de esperar.
Pone en el plato liebre por gato,
cosa que a todos nos puede pasar.
***
“El ratón vaquero”, Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri”
En la ratonera ha caído un ratón,
con sus dos pistolas y su traje de cowboy.
Ha de ser gringuito porque siempre habla inglés,
a más de ser güerito y tener grandes los pies.
El ratón vaquero sacó sus pistolas,
se inclinó el sombrero y me dijo a solas:
“What the hell is this house
for a manly cowboy mouse
hello you let me out
and don’t catch me like a trout”.
Con que si, ya se ve,
que no estás a gusto ahí
y aunque hables inglés no te dejaré salir.
Tras las fuertes rejas que resguardan la prisión,
mueve las orejas implorando compasión,
dice el muy ladino que se va a reformar
pues aunque hable en chino, pues ni así lo he de soltar.
El ratón vaquero tiró dos balazos,
se chupo las balas y cruzó los brazos.
“What the hell is this house
for a manly cowboy mouse
hello you let me out
and don’t catch me like a trout”.
Con que si, ya se ve
que no estás a gusto ahí
y aunque hables inglés no te dejaré salir.
***
“La vaca lechera”, de Jacobo Morcillo Uceda
Tengo una vaca lechera,
no es una vaca cualquiera,
me da leche merengada,
¡ay! que vaca tan salada,
tolón, tolón, tolón, tolón.
Un cencerro le he comprado
y a mi vaca le ha gustado,
se pasea por el prado,
mata moscas con el rabo,
tolón, tolón, tolón, tolón.
Qué felices viviremos
cuando vuelvas a mi lado
con sus quesos, con tus besos,
los tres juntos, ¡qué ilusión!
***
“La tortuga Manuelita”, de María Elena Walsh
Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.
Manuelita, Manuelita,
Manuelita, ¿dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz?
Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer.
En Europa y con paciencia
me podrán embellecer.
En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.
Tantos años tardó
en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.
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Esta página no me agradó. Sin ofender, pero éstos no son poemas.